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9 de octubre 202613 min

Hay barcos que no son cruceros

Suites con terraza, puertos donde un barco grande no entra y una semana cruzando el Atlántico. Explora Journeys, los yates de Ritz-Carlton y el Queen Mary 2, explicados para elegir bien.

Hay barcos que no son cruceros
el mar a otra escala

Cuando alguien dice crucero, la imagen suele ser la misma: un barco enorme, miles de pasajeros, toboganes en la cubierta, un buffet abierto todo el día y un itinerario que toca un puerto distinto cada mañana. Esa forma de viajar existe, funciona muy bien para muchos viajeros, y en el Journal le dedicamos una nota entera a los cruceros MSC desde Buenos Aires.

Pero hay barcos que no son cruceros, o al menos no en ese sentido. Barcos donde todas las habitaciones son suites con terraza, donde la tarifa cubre casi todo lo que pasa a bordo, donde viajan unos cientos de huéspedes y no unos miles. Barcos que entran a puertos donde un crucero no llega, y otro que todavía hace lo que hacían los grandes transatlánticos: cruzar el océano de punta a punta.

Esta nota recorre tres formas de navegar con lujo: Explora Journeys, la Ritz-Carlton Yacht Collection y el Queen Mary 2. Qué tiene cada uno, en qué se diferencian de un crucero clásico y para qué tipo de viajero es cada uno.

Qué cambia en un crucero de lujo

Antes de entrar en cada barco, conviene entender qué separa a un crucero de lujo de uno tradicional. No es solo una cuestión de decoración.

  • La escala. Un barco grande puede llevar varios miles de pasajeros. Los de lujo llevan muchos menos, y eso cambia todo: no hay filas para embarcar, no hay que reservar la reposera a la mañana, el personal sabe cómo te llamás.
  • La habitación. En los barcos de lujo no hay cabinas interiores. Todas son suites, en general con terraza propia, y con más metros que una cabina estándar.
  • Lo que cubre la tarifa. En un crucero tradicional, la tarifa suele incluir el alojamiento y las comidas en los restaurantes principales; las bebidas, el wifi, las propinas y los restaurantes de especialidad se pagan aparte. En los de lujo, buena parte de eso ya está en la tarifa.
  • Los puertos. Un barco más chico puede entrar a puertos pequeños, fondear en bahías y quedarse más tiempo en cada destino, a veces de noche.
  • El ritmo. Hay menos actividades programadas y más tiempo libre. El barco es un lugar para estar, no un parque de diversiones.
  • El servicio. La proporción de tripulantes por huésped es más alta, y eso se nota en cada detalle.

Explora Journeys: el barco como residencia

Explora Journeys es la marca de lujo del grupo MSC, la misma familia naviera que opera los cruceros MSC. Pero la comparación termina ahí. Explora nació con otra idea: un barco que se sienta como una residencia privada frente al mar, con el estilo de un hotel europeo de primer nivel.

El primero de sus barcos, el Explora I, tiene 461 suites, y la flota sigue creciendo, con nuevas unidades que se suman en los próximos años.

Todas las suites miran al mar

En Explora no hay cabinas interiores. Todas son suites con vista al mar y terraza propia, con ventanales de piso a techo. Las categorías van de las Ocean Suites, las de entrada, a los Penthouses y las Residences, con más metros, terrazas más grandes y servicios adicionales.

La diferencia entre categorías no está solo en el tamaño. Las suites más altas suman beneficios como prioridad en el embarque, reservas anticipadas en los restaurantes, servicio de lavandería y, en algunos casos, traslados o un chofer en los puertos. Conviene revisar qué suma cada categoría al momento de reservar, porque las condiciones pueden cambiar.

Qué cubre la tarifa

En un crucero de lujo, la billetera queda en la cabina. En Explora, la tarifa incluye:

  • La gastronomía de la mayoría de los restaurantes a bordo, incluido el servicio en la suite.
  • Las bebidas: vinos, champagne, destilados, cafés de especialidad y bebidas sin alcohol, a cualquier hora.
  • El wifi en todo el barco.
  • Las propinas a bordo.
  • El área termal del spa y las clases grupales de bienestar y gimnasia.
  • Traslados del puerto al centro de la ciudad, donde hace falta.

Lo que queda afuera es lo que se espera que quede afuera: el restaurante de alta cocina de autor, la experiencia de cocina con el chef, la cava con vinos de colección, algunas etiquetas premium y los tratamientos del spa. Las inclusiones pueden variar con el tiempo, así que conviene confirmarlas al reservar.

Para quién es Explora

Para la pareja o el grupo que quiere un viaje por el Mediterráneo, el norte de Europa o el Caribe con la comodidad de no hacer valijas en cada destino, pero sin la escala ni el ritmo de un crucero grande. También funciona muy bien para quien ya hizo un crucero tradicional y quiere saber cómo es la experiencia en otra categoría.

Ritz-Carlton Yacht Collection: el hotel sale a navegar

Ritz-Carlton tiene barcos. No son cruceros: son yates para pocos huéspedes, que entran a puertos donde un crucero no llega.

La Ritz-Carlton Yacht Collection lleva el servicio de los hoteles de la marca al mar. El primer yate, el Evrima, tiene 149 suites, todas con terraza propia, para unos 300 huéspedes. Los siguientes, el Ilma y el Luminara, son más grandes, para alrededor de 450 huéspedes cada uno, con más espacios comunes, pero mantienen la escala de un yate y no la de un barco de miles de pasajeros.

Los puertos chicos

La gran diferencia de un yate está en a dónde puede ir. Un barco de este tamaño entra a puertos pequeños del Mediterráneo, a calas y bahías donde los cruceros grandes no pueden fondear, y a pueblos costeros que se recorren caminando desde el muelle. El itinerario se arma alrededor de esos lugares, y muchas veces incluye noches en puerto, para cenar en tierra o ver el pueblo cuando se van los visitantes del día.

La plataforma sobre el agua

En la popa, los yates tienen una plataforma al nivel del mar. Cuando el yate está fondeado y el mar lo permite, se baja desde ahí a nadar, a remar en kayak o en tabla, directamente desde el barco. Es una de las experiencias que mejor explican la diferencia con un crucero: el mar no se mira desde la cubierta del piso doce, se toca.

Temporadas e itinerarios

En general, los yates navegan el Mediterráneo en los meses cálidos del hemisferio norte, y el Caribe en el invierno boreal, con algunas temporadas en el norte de Europa. Los itinerarios cambian cada año, así que conviene mirar el calendario con tiempo.

Para quién es

Para el viajero que ya se aloja en hoteles Ritz-Carlton o de esa categoría y quiere la misma experiencia en movimiento. Para parejas, para celebraciones y para grupos chicos de amigos o familia. Ideal para quien quiere conocer pueblos de la costa del Mediterráneo sin cambiar de hotel cada dos noches.

Queen Mary 2: cruzar el Atlántico

Hay un barco que cruza el Atlántico con perros a bordo. El Queen Mary 2, de la naviera británica Cunard, tiene caniles propios y un cuidador dedicado. Y es el único transatlántico con ruta regular entre Europa y Nueva York.

La palabra importa. Un transatlántico, o liner, no es un crucero. Está diseñado para cruzar el océano abierto a velocidad, con un casco más robusto y una forma pensada para el mar del norte. El Queen Mary 2 hace el cruce entre Southampton, en Inglaterra, y Nueva York, en un viaje de alrededor de una semana, varias veces al año.

Una semana sin tierra a la vista

El cruce no tiene puertos. Son días seguidos en el mar, y en eso está la gracia. El barco tiene su propia rutina: conferencias, una biblioteca que era la más grande en altamar cuando el barco se botó, clases, teatro, música en vivo, un paseo de cubierta de madera que rodea el barco y noches de gala con vestimenta formal, en la tradición de los grandes cruces de principios del siglo XX.

Es un viaje para quien disfruta del tiempo. Leer, caminar la cubierta, almorzar sin apuro, mirar el mar. El cambio de horario se absorbe de a una hora por vez, a lo largo de los días, y se llega sin desfase.

La llegada a Nueva York

El final del viaje es uno de los momentos más memorables que puede dar un barco: la entrada a Nueva York al amanecer, por debajo del puente Verrazzano, con la Estatua de la Libertad y el skyline de Manhattan apareciendo de a poco. Muchos pasajeros suben a cubierta antes del alba para verlo.

En dónde alojarse en Nueva York contamos cómo elegir barrio para quedarse unos días después del cruce.

Los perros a bordo

El Queen Mary 2 es de los pocos barcos del mundo que aceptan mascotas en un cruce transatlántico. Los perros, y también gatos, viajan en caniles a bordo, con un cuidador dedicado y espacios para salir a pasear dentro del barco. Los dueños pueden visitarlos en horarios fijos, varias veces por día. Las mascotas solo se aceptan en el Queen Mary 2 y solo en los cruces transatlánticos, no en otros itinerarios. Los lugares son pocos, apenas un par de decenas por viaje, y se agotan con mucha anticipación, y los requisitos sanitarios de cada país hay que prepararlos con tiempo.

Para quién es

Para quien quiere vivir un viaje en barco como se vivía hace un siglo, con una semana de pausa entre dos continentes. Para quien se muda o pasa una temporada larga en Europa o en Estados Unidos y quiere viajar con su perro. Y para quien quiere hacer el viaje de ida en barco y la vuelta en avión, o al revés, como parte de un viaje más largo.

Explora, Ritz-Carlton o Queen Mary 2

Son tres experiencias distintas, y conviene no compararlas como si fueran la misma cosa:

  • Explora Journeys: un barco de lujo con escala de hotel grande, suites amplias y una tarifa que cubre casi todo. Ideal para un primer crucero de lujo o para quien quiere variedad a bordo.
  • Ritz-Carlton Yacht Collection: la escala más íntima, con puertos chicos y el mar al alcance de la mano. Ideal para el viajero que prioriza el destino y la privacidad.
  • Queen Mary 2: no es un crucero de puerto en puerto, es un cruce. Ideal para quien quiere la travesía en sí misma, con su ritual y su historia.

En qué se diferencia de un crucero clásico

Para quien hizo un crucero MSC por Brasil o el Caribe, la diferencia más visible es la escala. Pero hay otras que pesan igual:

  • No hay que hacer cuentas a bordo. En Explora y en los yates de Ritz-Carlton, la mayor parte de lo que se consume ya está en la tarifa.
  • No hay cabinas interiores. Todas son suites, y en general con terraza.
  • Los itinerarios son distintos. Más puertos chicos, más noches en puerto, menos días de navegación sin destino.
  • El público es otro. Más adultos, más parejas, menos actividades pensadas para chicos.
  • El ritmo es más lento. No hay un programa de animación que llene el día.

Ninguna de las dos formas es mejor que la otra. Son viajes distintos para momentos distintos. Un crucero MSC con chicos por la costa de Brasil y una semana en un yate por la costa de Croacia no compiten entre sí.

Cuándo ir

  • Mediterráneo: de mayo a octubre. Junio y septiembre son los meses más equilibrados, con buen clima y algo menos de gente que en pleno verano europeo.
  • Norte de Europa y fiordos: de junio a agosto, con días muy largos.
  • Caribe: de diciembre a abril, fuera de la temporada de huracanes.
  • Cruce transatlántico: el Queen Mary 2 cruza varias veces al año. Los meses de verano del norte suelen tener el mar más calmo.

Cómo se combina con el resto del viaje

Un crucero de lujo rara vez es el viaje entero. Casi siempre se combina con días en tierra antes o después:

  • Antes del embarque: dos o tres noches en la ciudad de salida, como Barcelona, Roma, Atenas o Londres. Llegar con tiempo evita perder el barco por un vuelo demorado.
  • Después del desembarque: unos días en otra ciudad, o un tramo de viaje por tierra.
  • El Queen Mary 2 se presta para un viaje en dos partes: Londres y el sur de Inglaterra antes, Nueva York después, o al revés.

En cómo armar un itinerario de viaje contamos cómo encadenar destinos sin cansarse.

Qué preguntar antes de reservar

  • Qué categoría de suite y qué suma. La diferencia entre la suite de entrada y la siguiente puede incluir servicios que cambian el viaje.
  • Dónde está la suite. En un barco, la ubicación cuenta: el centro del barco se mueve menos, y los pisos bajos también.
  • Qué incluye exactamente la tarifa. Bebidas, propinas, wifi, excursiones, traslados. Conviene tenerlo por escrito.
  • El código de vestimenta. En el Queen Mary 2, las noches de gala son parte del viaje y conviene llevar ropa formal.
  • La documentación. Pasaporte, visas de los países que se tocan y, en el caso del Queen Mary 2, visa de Estados Unidos.
  • Las excursiones. En los barcos de lujo hay excursiones privadas o en grupos chicos, y conviene reservarlas con anticipación en los puertos más pedidos.

Cuando reservamos con navieras con las que trabajamos, solemos sumar beneficios para el pasajero, y cada detalle conviene confirmarlo al reservar.

Preguntas frecuentes

¿Qué incluye un crucero de Explora Journeys?

La tarifa incluye la mayoría de los restaurantes a bordo, las bebidas, el wifi, las propinas y el acceso al área termal del spa. Quedan afuera algunas experiencias gastronómicas especiales, etiquetas premium y los tratamientos de spa. Conviene confirmar las inclusiones vigentes al reservar.

¿Explora Journeys es de MSC?

Sí. Explora Journeys es la marca de lujo del grupo MSC. Comparte la familia naviera con los cruceros MSC, pero la experiencia a bordo, el tamaño de los barcos y lo que cubre la tarifa son muy distintos.

¿Cuánto dura el cruce del Atlántico en el Queen Mary 2?

Alrededor de una semana entre Southampton y Nueva York, sin escalas intermedias. Los días se pasan en el mar, con actividades a bordo y noches de gala.

¿Se puede viajar con perro en el Queen Mary 2?

Sí. El barco tiene caniles propios con un cuidador dedicado, y acepta perros y gatos en los cruces transatlánticos. Los lugares son pocos y se reservan con mucha anticipación.

¿Qué diferencia hay entre un yate de Ritz-Carlton y un crucero?

El tamaño y los puertos. Los yates llevan unos cientos de huéspedes, todas las habitaciones son suites con terraza y pueden entrar a puertos chicos y bahías donde un crucero grande no llega.

¿Cuál es la mejor época para un crucero de lujo por el Mediterráneo?

De mayo a octubre, con junio y septiembre como los meses más equilibrados entre clima y cantidad de gente. En julio y agosto hace más calor y los puertos están más concurridos.

Si alguno de estos barcos te quedó dando vueltas, lo pensamos juntos y elegimos la suite, el itinerario y los días en tierra.

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